A la divinidad háblale sin miedo

Infinidad de personas fueron educadas para temer a la divinidad, y no para amarle. Crecieron con miedo al castigo divino, a las represalias, al ojo escudriñador que eternamente busca la falla y sanciona. Que difícil resulta, entonces, enamorarse de Dios y sentirlo como un amigo, y más aún, sabernos parte de él o ella.

Enamorarte de Dios

Si no te enamoras, de Dios, y te enamoras locamente, como Jesús, como Rumi, los sufíes, San Juan de la Cruz o como los místicos de todas las épocas, entonces tu religión, tus textos y tus rituales no han abierto tu corazón.

Sanación Espiritual

El sufrimiento tiene como origen la desconexión de tu corazón con tu esencia y tu separación de la divinidad.