¿CÓMO NO DORMIRTE AL MEDITAR?

El propósito de la meditación es que despiertes espiritualmente, que abras tus sentidos, que descubras más de ti, y que encuentres quien verdaderamente eres. Entonces, ¿por qué te duermes cuando meditas?



A todos nos ha ocurrido. Comenzamos a meditar muy derechitos, sentados en flor de loto o muy formales en una silla y 10 minutos después, sin darnos cuenta, ya estamos soñando.

¿Por qué nos ocurre esto?

Cansancio

En primer lugar, a menudo estamos más fatigados de lo que creemos. Tenemos una deuda de sueño con nosotros mismos. Ya sea por trabajo, por la escuela o por nuestra vida social, muchas veces estamos durmiendo poco y mal, pero como se ha vuelto un hábito ya no lo resentimos, sino que simplemente el cuerpo acumula el cansancio, también conocida como fatiga crónica.


Cuando empiezas a meditar en un ambiente tranquilo, tu cuerpo por fin descansa y tu mente se aquieta. La respiración profunda te arrulla y tu sistema nervioso, al relajarse, decide cobrarte todo el sueño que le debías. El resultado es que, aunque no iniciaste con tu meditación, sí caes en un sueño profundo, incluso a veces con ronquidos incluidos.

He dirigido meditaciones a grupos en donde uno de los integrantes ronca tan fuerte que despierta y hace reír a los demás. Y, sin embargo, ni siquiera con esas risas se despierta. Así de fuerte es la fatiga crónica y así de profundamente se desconecta el cerebro en cuanto ve una buena oportunidad.

Evasión

La meditación es un camino de autodescubrimiento. Una persona que no medita, que no ha tomado terapia, ni sigue algún camino de introspección, solamente conoce de sí misma una parte muy pequeña: la punta del iceberg. Y, aunque parezca contradictorio, hace todo lo posible por no conocer lo demás, ya que se ha quedado en una zona de confort.

Tu ego está cómodo en esa zona de confort, él no quiere descubrir quién verdaderamente es, y menos trascenderse a sí mismo. Encontrar tu esencia le asusta pues él interpreta esto como una amenaza de extinción. Entonces, se evade. Tu ego tiene muchas maneras de evadirse:

Pensamientos distractores


Esta es la forma más común. Te distrae durante la meditación, preguntándote si vas a sacar dinero del cajero, recordándote que tienes que ir al súper o haciéndote creer que tienes dolores y comezones inaguantables en el cuerpo.

Fantasía


Crees que estás meditando seriamente y antes de que te des cuenta estás perdido en la ensoñación o fantasía, pero no solamente es fantasía mundana; como un viaje al Caribe, sino que también tu ego querrá seducirte trayéndote imágenes "espirituales" fascinantes; rostros, memorias, paisajes o escenarios en los que puedes perderte fácilmente, convirtiendo en fantasía tu tiempo de meditación. El propósito oculto del ego es aplazar el día de tu despertar, pues en ese momento él tendrá que dejar de ser el rey.


Pero el recurso favorito del ego, y el más fácil, es el sueño.

Entonces, recuerda:

  • Tu cuerpo quiere que te duermas porque está cansado y quiere aprovechar tu momento de meditación para relajarse.
  • Tu cerebro también quiere dormir porque le debes horas de sueño.
  • Tu ego quiere dormir para que no encuentres quien eres en verdad.

Y, ¿qué puedes hacer contra estos obstáculos?


  • Nunca, nunca, nunca medites dentro de las cobijas.
  • Nunca, nunca, nunca medites con el estómago lleno.
  • Nunca, nunca, nunca medites con los ojos completamente cerrados.
  • Siempre ten la espalda bien recta, pero de una manera suave, no rígida.
  • Siempre duerme 8 horas diarias y no medites cerca de la hora de dormir.
  • Si te ayuda, repite tu mantra en voz alta.
  • Cuida mucho tu respiración, síguela con atención.
  • Mantén tu mirada fija en el piso o a la altura de tus pies si estás sentado.
  • O bien, si insistes en tener los ojos casi cerrados, enfoca tu mirada en el entrecejo.

Si nada de esto te funcionara, practica yoga enfatizando la atención en el cuerpo y en la respiración, Tai-Chi, Chi-Kung o meditación caminando, walking meditation. O bien, convierte tu vida diaria en una meditación pensando en Dios mientras lavas trastes, mientras te bañas o mientras realizas tu trabajo. Cualquiera de estas opciones es buena, mientras te mantengas atento, despierto y dispuesto a encontrar a tu verdadero ser.