Yoga para el duelo. Posturas para sentirse mejor en etapas de tristeza o duelo.

Cuando una persona atraviesa por un periodo de duelo tras una pérdida o por una etapa de depresión, hay que cuidar que el cuerpo no se contraiga, que no colapse ni se cierre, ya que esto deja atrapados sentimientos que hay que mantener fluyendo, y además, fomenta la rigidez del cuerpo.

Esta rigidez corporal causa dolor muscular y articular, lo cual incrementa el malestar emocional.

En consecuencia, uno queda atrapado en un círculo vicioso: dolor emocional-rigidez-dolor físico-dolor emocional.

Si en los días subsecuentes a tu pérdida, te sientes con muy poca energía, hay que recurrir a las posturas restaurativas, ya que ellas te confortan y no requieren mucho esfuerzo.

Los primeros días te ayudará el dedicar unos minutos a las siguientes posturas:


Balasana con Soporte

Baddha Konasana reclinada con soporte

Savasana de lado con soporte

Kapotasana con Soporte

Apertura con Soporte

Paschimottanasana con Soporte

Setu bandhasana

Anjaneyasana, posturas de la luna creciente y variaciones

Anjaneyasana, posturas de la luna creciente y variaciones

Anjaneyasana, posturas de la luna creciente y variaciones

Ustrasana

Bhujangasana

Urdhva

Matsyasana

Anahatasana

Salabhasana

Gomukhasana

Kapotasana

Por supuesto, toda práctica debe terminar con diez minutos en Savasana:


Practicar diariamente estas asanas ayuda a que el cuerpo atraviese por la etapa del duelo de una manera más amorosa, sana y amable.

Y aunque la persona necesita pasar por esa etapa sin negar los sentimientos que está experimentando, y tiene derecho a sentir y a vivir su pérdida sin reprimirse, el bienestar que proporcionan, por sí solas, las Asanas, aligerarán el peso de estos meses.



Lourdes Plata

Desde muy joven supe que quería dedicarme al crecimiento del ser humano y a la búsqueda espiritual. Claro que no le llamaba así, ni siquiera sabía ponerlo en palabras, pero comencé por lo más obvio: formarme como Psicoterapeuta Transpersonal. Así arranqué mi camino, y éste se fue enriqueciendo con la práctica de la meditación, la sanación espiritual y el yoga.